Producción de semillas forrajeras
SEFO-SAM: UMSS-COSUDE-Productores

Sauma G.1, Blanc D.2
1. Empresa de Semillas Forrajeras SEFO - SAM
2. Agencia Suiza para el Desarrollo y Cooperación

Introducción

Bolivia es un país mediterráneo, situado entre 9º y 23º de latitud sur y 58º y 70º de longitud oeste. Aún hallándose entre los trópicos, su clima varía considerablemente; posee picos de nieve eterna y bosques tropicales amazónicos. Se divide en cuatro zonas geográficas: el altiplano frío los valles templados, la región tropical húmeda y los llanos orientales sub trópicos.

Anteriormente, la semilla de forrajeras producida en el país no tenía significancia en el mercado nacional. Esta producción no había despertado el interés de los inversionistas privados y las instituciones estatales no gozaban del apoyo necesario para promover esta actividad. No existían los canales tradicionales de intercambio. De modo general, la provisión de semilla consistía en preferir para una zona agrícola dada, la semillas y los tubérculos originarios de otra. Había alguna justificación para estas tradiciones, en todo caso, los niveles de producción eran bajos por causa de fenómenos genéticos y ecológicos. La semilla producida era escasa en cantidad y deficiente en calidad. La importación al país de semilla de forrajeras traía problemas como la fuga de divisas, los riesgos fitosanitarios y la adaptación imperfecta de esa semilla a las diversas condiciones climáticas y edafológicas del país.

El objetivo de este artículo es transmitir las experiencias en producción y comercialización de semillas de la Empresa de Semillas Forrajeras (SEFO-SAM), establecida en estrecha cooperación entre la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba (UMSS), la Cooperación Técnica Suiza (COTESU) y socios agricultores de varias zonas de Bolivia. La empresa SEFO es un caso ejemplar de la producción de semilla en América Latina, porque ensambla métodos tradicionales de la agricultura nativa con procesamientos modernos de la tecnología semillera. Satisface así objetivos sociales y beneficia a un número cada vez mayor de pequeños agricultores. Procura además introducir mejoras para obtener una semilla comercial, que se ajusta a las normas internacionales de calidad y compite en el mercado con la semilla importada. Finalmente, producir semilla adaptada es cimentar una agricultura autosuficiente, impulsar la tecnología agropecuaria y en definitiva desarrollar al país.

Antecedentes e historia

SEFO nació de la expresión de una preocupación legítima de los estudiantes de la Facultad de Ciencias Agrícolas y Pecuarias de la Universidad Mayor de San Simón, aspecto que se consolidó con la llegada del Ing. Daniel Blanc en 1969, mediante el convenio de Cooperación suscrito entre la Universidad Mayor de San Simón y el Servicio de Cooperación Técnica del Gobierno Suizo. Así, comenzó la investigación en forrajes y semillas forrajeras, actividad que varios años después daría lugar a la creación de la Empresa de Semillas Forrajeras SEFO.

Aquellos primeros trabajos de investigación permitieron al equipo de la UMSS y COTESU llegar a la misma situación a la que también se enfrentaban otras instituciones vinculadas con la actividad agropecuaria, la falta de una producción nacional de semilla. Este era el factor más limitante para el desarrollo de la actividad forrajera y la ganadería en el país. Sobre la base de estos planteamientos, en 1971 se creó la sección de Investigación y Producción de Semillas Forrajeras en la Universidad de Cochabamba. En 1972 salió la primera producción; 20 toneladas de semilla de maíz y de avena.

Paralelamente con el dinero obtenido de las ventas se fue levantando la primera infraestructura de la futura empresa.

La experiencia acumulada en la producción y comercialización de las semillas de diferentes especies y el crecimiento paulatino de estas actividades llevaron a los responsables de la sección a pensar en la creación de una Empresa Productora de Semillas. Una comisión mixta formada por representantes de la Universidad y COTES U elaboró un estudio de factibilidad que recomendó la creación de SEFO.

En febrero de 1976 el documento fue oficialmente entregado a las autoridades universitarias y a Directivos de la Cooperación Suiza.

El período 1976-1977 fue de transición, COTESU otorgó un apoyo financiero que permitió concluir el antiguo proyecto de investigación forrajera, que hoy se ha convertido en el Centro de Investigación en Forrajes (CIF "La Violeta") de la Universidad y dar los pasos iniciales para la puesta en marcha de la Empresa.

En enero de 1977 se firmó en Cochabamba la minuta de Constitución de la Empresa Productora y Valorizadora de Semillas Forrajeras. En este mismo año la Empresa suscribió un acuerdo con Instituciones del Departamento de Santa Cruz, tales como el CIAT, Misión Británica, CORDECRUZ, Universidad Gabriel Rene Moreno y el proyecto ABAPO, para la producción de semillas forrajeras tropicales.

El 13 de marzo de 1986 según Decreto Supremo No 21189, SEFO obtuvo el carácter de Sociedad Anónima Mixta, aprobándose la conformación con los socios actuales que son la UMSS con el 51 % de participación y los productores con el 49 % restante.

El capital invertido por la Cooperación Técnica Suiza durante los últimos 22 años esta en vías de distribución entre los socios UMSS y productores.

Con lo indicado anteriormente se puede resumir: SEFO cumple: 22 años como Empresa Productora y Comercializadora; 27 años produciendo semillas y 30 años como Sección de Investigación y Producción de Semillas.

Productores de semillas forrajeras

SEFO trabaja con 650 pequeños productores de semilla en diferentes regiones de Cochabamba, Santa Cruz, Tarija y Chuquisaca. En 1972 la empresa inició la producción de semilla de maíz y de avena, actualmente multiplica cultivares de unas cuarenta especies forrajeras. Para esta labor emplea tres modalidades de producción con el agricultor participante:

Independiente, la empresa provee la semilla básica, da asesoramiento, trilla y compra la cosecha y el agricultor se encarga del resto.

Semi independiente, la empresa y el agricultor comparten las inversiones y el trabajo.

Dependiente, el agricultor pone su terreno y la empresa se encarga de la producción.

Casi todos los productores trabajan bajo las dos primeras modalidades.

La empresa cuenta con centros de multiplicación de semillas en tres departamentos: en el valle central y Ayopaya en Cochabamba; Moro Moro, el Trigal, Pailón, Yapacaní y Warnes en Santa Cruz y San Juan del Oro en Tarija. Todas estas zonas tienen en común la actividad de pequeños agricultores, como es el caso de mas del 80 % en Bolivia, pero aparte de eso es difícil generalizar ya que cada zona tiene suelos, clima, población, historia y especies productivas diferentes.

San Juan del Oro - Alfalfa: El cultivo de la alfalfa fue introducido en esta región en la época colonial. El forraje producido se usaba para la alimentación de las caravanas de animales que transitaban desde los centros mineros de Potosí hacia el norte de Argentina, la aparición de otros medios de transporte y de otras rutas ocasionó el fin de este negocio. Sin embargo las condiciones climáticas del lugar indujeron a los pequeños agricultores a producir semilla de alfalfa. Con el correr de los años, ellos se convirtieron en los mayores productores de semilla de alfalfa del país. Los pequeños agricultores del valle practicaban una agricultura autosuficiente basada en métodos tradicionales. La alfalfa se mantenía por su rusticidad y se cultivaba en rotación con hortalizas. A veces se producía forraje y a veces semilla, sin diferenciación en las técnicas de cultivo. Los problemas principales eran el ataque de pulgones, la técnica de trilla y la, comercialización del producto.

Por su situación geográfica, en el límite de los departamentos de Tarija, Chuquisaca y Potosí, y a 130 km del más cercano centro urbano, este valle no fue influenciado por los servicios gubernamentales ni despertó el interés de las organizaciones no gubernamentales (ONGs) que prestan servicios en otras regiones del país. Para SEFO, la región de San Juan de Oro parecía prometedora. El clima ofrecía excelentes condiciones para la producción de semilla de alfalfa. Los agricultores tenían experiencia en el cultivo, querían mejorar la productividad de cultivo y necesitaban un mercado seguro. La tierra disponible era suficiente para producir la semilla de alfalfa requerida para cubrir la demanda potencial del país.

SEFO sugirió renovar los cultivos antiguos, porque el arado de madera no permitía voltear la tierra en los campos de alfalfa; proteger el cultivo destinado a la producción de semilla contra las plagas; liberarse del pesado trabajo de la trilla con animales; vender el producto directamente en la cosecha a un precio atractivo e integrarse al proceso de beneficio y comercialización de la semilla.

Como hubo convergencia entre los intereses de la empresa y de los agricultores, las sugerencias fueron bien recibidas. En 1976 se inició el proceso de producción de semilla de alfalfa en forma conjunta. SEFO se comprometió a dar asistencia técnica, puso a disposición de los productores un tractor con arado y rastra, y garantizó el abastecimiento de productos fitosanitarios y equipos a precio de mercado. Además, ofreció un servicio de trilla mecanizada móvil e instaló un centro de pre limpieza y de provisión de semilla básica de nuevos cultivares. Los servicios prestados se pagan mediante descuento a la entrega de la cosecha, es decir, como crédito sin intereses. Los precios pagados a los agricultores se revisan anualmente en consenso.

Los agricultores se comprometieron a sembrar los i cultivares exigidos por el mercado y seguir las indicaciones técnicas impartidas por la empresa. Para ser socio y recibir una acción del capital patrimonial de la empresa, se les obligó a los productores a entregar durante un mínimo de tres años toda la producción comprometida de semilla al centro de acopio de SEFO.

Después de 10 años se logró el objetivo de abastecer el mercado nacional con semilla de alta calidad de cultivares de alfalfa adaptados a las diferentes zonas agroecológicas. Más de la mitad de los productores de las zona (más de 400) se incorporaron como socios activos de SEFO y se creó un clima de confianza recíproca entre la empresa y los agricultores, que augura un futuro optimista.

Moro Moro - Avena y otros cereales: Incrustada en las faldas orientales de la cordillera andina, Moro Moro es una región de agricultura a secano, con una precipitación anual de 400-500 mm, distribuidos de octubre a marzo. El clima y las extensiones de monte convierten a la actividad agropecuaria en la principal de la región. Los ingresos provienen de la crianza extensiva de ganado de carne y de la producción cerealera. Sin embargo, el trigo nunca ha sido bien pagado y la cebada es atacada por la roya y sus precios están sujetos a los intereses de los cerveceros.

Para SEFO, que buscaba nuevas zonas de producción, la región ofrecía varias ventajas: el clima y los suelos garantizaban un buen nivel de producción, la frecuencia de malos años para el cultivo de cereales era de 1 a 10 años, la tierra disponible era de unos 200 ha/año, las vías de acceso eran transitables todo el año, y la distancia desde Cochabamba era aceptable (280 km). Además, los agricultores tenían experiencia en cereales y mostraron interés en una producción bien remunerada y un mercado sin intermediarios.

La empresa y los agricultores de Moro Moro acordaron producir semilla de avena. La primera se comprometió a dotar a los futuros semilleristas con semilla básica resistente a la roya y de suministrarles fertilizantes y herbicidas requeridos que luego serían descontados del valor de la cosecha. Además, la empresa facilitó una trilladora móvil, manejada por los mismos agricultores. Antes de cada siembra se acuerda un precio mínimo para la semilla cosechada que luego sólo puede modificarse de común acuerdo siempre hacia arriba. Por su parte, los semilleristas se obligaron a seguir las indicaciones técnicas impartidas y a entregar a la empresa toda la semilla producida a partir de la semilla básica y los insumos recibidos. El sistema funciona satisfactoriamente desde hace más de 15 años y hoy la mitad de los a semilleristas son co dueños de la empresa.

Yapacaní - Leguminosas tropicales: Yapacaní está localizada en una zona de bosque tropical húmedo de la provincia Ichilo, a 130 km de la ciudad de Santa Cruz. Allí, SEFO trabaja en las localidades San Rafael y El Naranjal, donde desde hace 30 años están asentados unos 200 colonos provenientes de la zona minera (Potosí, Oruro). Las familias disponen en promedio de 20 ha de terreno y estaban orientadas inicialmente a la producción de arroz y maíz. Posteriormente, estas actividades se complementaron con la explotación del ganado bovino. Varias así instituciones contribuyeron al desarrollo de la ganadería, entre ellas la FAO que introdujo cultivos forrajeros y el Proyecto Heifer que trajo ganado lechero. Un hecho sobresaliente fue la introducción del kudzú tropical que llegó a ser la base forrajera de la zona. En 1986, SEFO inició la producción de semilla de esta especie y en 1987 ya se cosecharon manualmente 1000 kg de semilla en terrenos de 60 colonos. Este resultado alentador llevó a considerar a esta región y a sus agricultores aptos para la producción de semilla de varias especies forrajeras.

Yapacaní se convirtió así en un centro de producción de semilla. Sus condiciones agroclimáticas y la calidad de suelos favorecen la obtención de rendimientos altos de semilla, lo que despierta expectativa económicas entre los colonos. Así, éstos han mostrado mucho interés en la introducción de nuevas especies forrajeras para la lechería. Después de las experiencias con Fuerana phaseoloides en 1986, adoptaron a Macrotyloma axillare y Calopogonium mucunoides en 1988, y a Stylosantes guianensis, Desmodium ovalifolium y Arachis pintoi en 1990. Los rendimientos en semilla son atractivos, la cosecha manual da empleo a toda la familia y, por darse en la época de invierno seco, no interfiere con otras labores.

La empresa ofrece semilla básica de forrajeras tropicales y apoya en la obtención de implementos para la cosecha, como hoces, picotas, zarandas y carpas. Presta asesoría técnica en todos los aspectos de producción de las nuevas especies y así fortalece la confianza de los colonos en la producción de semilla. Finalmente, ofrece un mercado seguro y a buen precio para toda la producción prevista, pagando en el lugar de la cosecha. Ahora ya existe un historial de trece años de cooperación exitosa que culminará en que pronto los agricultores se convertirán en socios activos de SEFO.

Actividades y logros

- Ofrecer al usuario más de 40 diferentes especies de semillas forrajeras para abastecer la demanda, para todas las zonas agroecológicas del país.

- Desde su formación como Empresa SEFO ha vendido más de 6000 toneladas de semilla forrajeras, que permite estimar que se han sembrado 250000 hectáreas de cultivos forrajeros, produciendo por ende, carne y leche para el país.

- Asociar mas de 1000 pequeños socios productores semilleristas (familias), como socios o futuros accionistas en los departamentos de Cochabamba, Santa Cruz, Tarija, Chuquisaca y Potosí.

- Continuar la colaboración al Centro de Investigación en Forrajes (CIF) perteneciente a la Facultad de Ciencias Agrícolas y Pecuarias de la UMSS, para dar continuidad a los programas de investigación en producción de forrajes y semillas forrajeras (sobre todo semilla básica), co financiando publicaciones científicas, folletos y boletines y otorgando becas tesis, entre otras actividades de apoyo.

- Apoyar el intercambio de material genético con el CIAT de Colombia, EMBRAPA de Brasil, CIMMYT de México y otras instituciones.

- Apoyar a los Programas Nacionales de Certificación y Fiscalización de Semillas, sobre todo en los departamentos de Cochabamba, Tarija, Santa Cruz y Chuquisaca.

- Colaborar al Proyecto Rhizobiología Bolivia, vendiendo inoculantes para semillas de leguminosas forrajeras.

- Capacitar en técnicas de cultivo forrajero y semillas a usuarios, semilleristas y técnicos.

- SEFO durante todos estos años ha pasado por períodos de recesión económica nacional, sin embargo a pesar de todo se ha logrado la autofinanciación de su economía financiera, que no solo se traduce en pagar sueldos al personal sino en realizar inversiones con fondos propios.

La sostenibilidad debe planificarse desde el arranque mismo del proyecto y no con los saldos o remanentes que quedan después de una cooperación. Esta ha sido y es la filosofía de COSUDE y se la ha aplicado en SEFO con éxito.

- Hace cinco años se comenzó a exportar. Del total exportado 1201 corresponden a leguminosas y 1001 a cereales con un total de 220 toneladas de semilla exportada a: Brasil, Colombia, Guatemala, Perú, Chile, Ecuador, Costa Rica, Honduras, Pakistán. Esto es una clara muestra de la calidad de la semilla de SEFO producida por pequeños productores.

- Actualmente se trabaja con producción de semillas "nuevas" de leguminosas, tales como arveja forrajera que se asocia muy bien con los cereales y sirve como alimento humano. Asimismo, se esta incrementando la producción de semillas de vezas (Vicias sp.) para reducir los precios y no depender de importaciones. Ya se comercializa semilla de especies arbustivas forrajeras como: Calliandra calothyrsus, Gliricidia sepium y Flemingia macrophyla.

En el ámbito social, el trabajo se realiza en forma mancomunada entre: SEFO, COSUDE, UMSS y los productores. Los logros más importantes a este nivel se pueden resumir en los siguientes puntos:

- Los accionistas y productores semilleristas siguen motivados con la producción de semilla como una alternativa económica rentable, aspecto que incide en la mejora de sus viviendas y nivel de vida, así a un inicio, la mayoría de las viviendas de los productores eran pahuichis (casa de palmera) o de barro, actualmente han mejorado su calidad de vida con viviendas de ladrillo y calamina.

- Se continúa realizando trabajos en defensivos y acequias de riego, que han posibilitado el aumento del área cultivable y la estabilización de tomas, acequias y cruces de quebradas.

-Se continúa apoyando en la infraestructura comunal, apertura y mejoramiento de caminos de acceso, construcción de escuelas y canchas deportivas y en el rubro de agua potable.

- En Moro Moro se colaboró con la construcción del alcantarillado, obra que fue ejecutada por la parroquia del pueblo y en este año se inauguró la refacción total del salón de eventos culturales de los estudiantes que es aprovechado para las reuniones de los productores.

- Con el Comité y vecinos de Tiquipaya se colaboró con el empedrado de los caminos desde la ciudad de Cochabamba a Tiquipaya, y con fondos propios desde la avenida "Reducto" al fundo universitario "La Violeta".

Conclusiones

- La experiencia de SEFO ha demostrado que cada componente de la cadena de producción de semilla (semillerista-beneficiador-usuario) debe hallar un beneficio económico para sus esfuerzos. Es una regla de oro que se confirma aún más cuando se trata con pequeños productores de semilla.

- El pequeño agricultor sabe identificar lo que le falta para producir, pero no puede obtenerlo porque esta marginado de las líneas de crédito, desconoce las nuevas tecnologías y generalmente no puede liberarse de los sistemas tradicionales de mercado. Si se desea establecer un trabajo fructífero y a largo plazo con los semilleristas, hay que captar sus necesidades reales frente al medio en que vive.

- En San Juan del Oro, por ejemplo, la asistencia técnica es una verdadera transferencia de tecnología in situ y es mucho más útil que un crédito, aunque sea blando. Suministrar oportunamente insumes a los semilleristas y ayudarles a concluir un trabajo fastidioso es mas apreciado por ellos y más digno que las donaciones caritativas.

- SEFO respondió a las necesidades de los semilleristas formuladas por ellos. Les dio respuestas concretas, aunque no gratuitas, empleando medios de producción y guió las relaciones recíprocas dentro de la ética comúnmente aceptada.

- Existen dos limitaciones, el mercado tradicional y el contrabando. Ambas se combaten con los Consejos Regionales de Semillas y con los Servicios de Certificación de Semilla de Bolivia. SEFO esta cumpliendo con sus objetivos de cubrir en semillas forrajeras la demanda del mercado nacional, sobre todo de las especies y/o variedades mas promisorias en diferentes zonas ecológicas del país.