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Fertilizantes simples, compuestos y complejos Delgadillo J., Urquieta A. |
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Compendio En el Valle de Cochabamba, se atribuye como una de las causas para la baja producción y poca duración de las praderas de alfalfa, a la no reposición de los nutrientes extraídos del suelo. Con el presente ensayo de fertilización se verifica la hipótesis. Después de tres años de evaluación en alfalfa pura variedad Africana sobresale en producción de materia seca la aplicación de 100/120/60 kg/ha de N, P205 y K20 respectivamente con diferencias significativas. Siguen las aplicaciones de P puro y las combinaciones PK y NP con diferencias significativas a los tratamientos N puro, K puro y la mezcla NK; estas últimas no tienen ninguna diferencia de rendimiento con respecto al testigo. Hecho el análisis económico de retornos marginales y evaluación agronómica se concluye: las praderas de alfalfa en el Valle de Cochabamba deben fertilizarse el año de establecimiento (1º año) con fórmula completa (N, P, K), a partir del segundo año puede aplicarse fósforo puro, la combinación PK o la fórmula completa NPK. Estas fertilizaciones incrementan la producción y persistencia de las praderas de alfalfa. Introducción En un programa de manejo de praderas, indudablemente la práctica de fertilización causa buenos resultados en producción de forrajes cuando otros factores diferentes a la fertilidad no son limitantes. Con la fertilización apropiada de las pasturas se incrementa la producción en cantidad y calidad de los forrajes y se proporciona a los animales un alimento más adecuado para su crecimiento, sostenimiento, producción y reproducción. La baja producción y poca duración de las praderas de alfalfa en el Valle de Cochabamba en los últimos años obedece a dos causas principales: Primero la no reposición de los nutrientes extraídos del suelo (falta de fertilización orgánica e inorgánica); segundo falta de manejo adecuado en la utilización de las praderas (pastoreo no controlado o sobrepastoreo) Delgadillo J. et al., (1979). Con respecto a la segunda causa, Urquieta y Blanc (1979) indican que la alfalfa en cuanto a su característica propia de su formación es una planta más apropiada para corte que para pastoreo, pese a ello puede tolerar el sistema de corte-pastoreo o alternativo; empero, denota sensibilidad al pastoreo exclusivo. Con el presente trabajo se verifica la primera causa o sea la no reposición de los nutrientes extraídos del suelo, en una prueba de respuesta a elementos simples (N, P y K) y las posibles combinaciones en la producción de materia seca y persistencia de la pradera de alfalfa. Los resultados que presentamos de tres años de evaluación es continuación del trabajo presentado por Delgadillo y Blanc (1980) con dos años de evaluación. Materiales y métodos Tabla 1. Fertilizantes estudiados.
Resultados y discusión Tabla 2. Rendimiento en materia seca t/ha, año 1978 (1º año).
Tabla 3. Rendimiento en materia seca t/ha, año 1979 (2º año).
Tabla 4. Rendimiento en materia seca t/ha, año 1980 (3º año).
Tabla 5. Rendimiento en materia seca total tres años, t/ha (1978, 1979 y 1980).
La respuesta de la alfalfa a la fertilización nitrogenada en la etapa de implantación (1º año de evaluación), se explica: Que en los primeros momentos tras la germinación, la plántula no posee aún nudosidades bacterianas suministradoras de nitrógeno; conviene entonces hacer un aporte de este elemento con objeto de provocar un rápido crecimiento y establecimiento de la alfalfa. Al respecto Del Pozo (1971) indica: dosis moderadas de nitrógeno en la siembra aceleran el crecimiento de las plántulas de alfalfa. La aplicación de 100/120/60 kg/ha de N, P205 y K20 (Trat 8) respectivamente supera en rendimiento de materia seca a los demás tratamientos en los tres años de evaluación con diferencias significativas (P 0.05). Este dominio del tratamiento 8 (N, P, K) en producción de materia seca no ha sufrido alteración del primer al último año. Confirmando lo indicado por (Delgadillo, et al 1979) después de un año de evaluación, quién manifiesta que la alfalfa en cultivo puro en el Valle de Cocha-bamba responde mejor a los fertilizantes que tienen en su composición los tres elementos mayores (N/P/K). A partir del segundo año los tratamientos 7; 5 y 3 (PK, NP y P) donde interviene el elemento fósforo con 120 kg/ha superan en rendimiento de materia seca a los tratamientos 2, 6, 4 y 1 (N, NK, K y T) con diferencias significativas (P 0.05). La respuesta significativa en producción de materia seca de la alfalfa a la aplicación del fósforo, establece que los suelos del Valle de Cochabamba son deficientes en este elemento y las leguminosas (alfalfa) son exigentes. La diferencia en el número de corte del tercer año de evaluación determina: La fertilización con NPK, PK, NP y P (Trat 8, 7, 5 y 3) incrementan la persistencia de las praderas de alfalfa en el Valle de Cochabamba, por cuanto la población de plantas que queda después de la última evaluación en estos tratamientos se considera todavía buena frente a los otros tratamientos 6, 4, 2 y 1 (NK, K, N y T) donde la población disminuye aproximadamente en un 90 por ciento después del segundo año de evaluación. Finalmente se establece que la aplicación del nitrógeno puro (Trat 2), potasio puro (Trat 4) y la mezcla de los dos (Trat 6) no tiene influencia en la producción de materia seca ni en la persistencia de la alfalfa. Análisis económico de retornos marginales, por año y total tres años Para el análisis económico del trabajo se toma como modelo, el manual metodológico de evaluación económica, a partir de datos agronómicos del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT). Tabla 6A. Análisis económico de retornos marginales, año 1978 (1º año). Se asume una pérdida de 10 % de la cosecha.
Para el costo variable se considera:
Fuente de información: Comercial Los Andes, julio 1981. Precio forraje seco 1 t = $b. 2.800.- Tabla 6B. Análisis de sensibilidad, 1978 (1º año) Incremento del 20 %.
Se asume una pérdida de 10 % de la cosecha. Tabla 6C. Análisis de sensibilidad, 1978 (1º año) Decremento del 20 %.
Se asume una pérdida de 10 % de la cosecha. Tabla 7A. Análisis económico de retornos marginales, año 1979 (2º año).
Se asume una pérdida de 10 % de la cosecha. Tabla 7B. Análisis de sensibilidad, 1979 (2º año) Incremento del 20 %.
Se asume una pérdida de 10 % de la cosecha. Tabla 7C. Análisis de sensibilidad, 1979 (2º año) Decremento del 20 %.
Se asume una pérdida de 10 % de la cosecha. Tabla 8A. Análisis económico de retornos marginales, 1980 (3º año).
Se asume una pérdida de 10 % de la cosecha. Tabla 8B. Análisis de sensibilidad, 1980 (3º año) Incremento del 20 %.
Se asume una pérdida de 10 % de la cosecha Tabla 8C. Análisis de sensibilidad, 1980 (3º año) Decremento del 20 %.
Se asume una pérdida de 10 % de la cosecha. Tabla 9A. Análisis económico de retornos marginales, total 3 años (1978, 1979 y 1980).
Se asume una pérdida de 10 % de la cosecha. Tabla 9B. Análisis de sensibilidad, total tres años Incremento del 20 %.
Se asume una pérdida de 10 % de la cosecha. Tabla 9C. Análisis de sensibilidad, total 3 años Decremento del 20 %.
Se asume una pérdida de 10 % de la cosecha. En los tres años de evaluación del ensayo el mayor beneficio neto por hectárea corresponde a la aplicación de 100/200/60 kg/ha de N, P205 y K20 (Trat 8) respectivamente con $b. 34.895 el primer año, 43.816 el segundo año, 46.191 el tercer año y un total de $b. 124.902 en los tres años. Siguen las aplicaciones de P y N puros (Trat 3 y 2) el primer año con $b. 30.257 y 30.183 respectivamente. El segundo año la aplicación de P puro (Trat 3) con $b. 34.296. El tercer año la combinación PK y P puro con $b. 32.041 y 24.172 respectivamente y en el total de los tres años la combinación PK y P puro con $b. 95.745 y 88.724. Las aplicaciones de K puro, N puro, la mezcla NP y NK no justifican económicamente (alternativas dominadas). Sin embargo el N puro en el año de establecimiento (1º año) tiene respuesta económica. Los mayores porcentajes de tasa de retornos marginales corresponden: el primer año a la combinación de los tres elementos (NPK) con 88 %, el segundo año al fósforo puro con 228 %, el tercer año a la mezcla PK con 874 % y en el total de los tres años también al fósforo puro con 273 %. Conclusión Los tratamientos que tienen fósforo en su composición incrementan significativamente el rendimiento de las praderas de alfalfa. La alfalfa en producción de forraje en el Valle de Cochabamba responde mejor al fertilizante que tienen los tres elementos en su composición. Realizada la evaluación agronómica, el análisis económico de retornos marginales y su respectivo análisis de sensibilidad se establece que las praderas de alfalfa en cultivo puro en las condiciones del ensayo deben fertilizarse el año de establecimiento (1º año) con fórmula completa (N/P/K), a partir del segundo año puede aplicarse fósforo puro, la combinación PK o la fórmula completa NPK. La incorporación de estos fertilizantes a las praderas de alfalfa incrementa tanto la producción como la persistencia de las mismas. Bibliografía Delgadillo, J. et al., (1979) Fertilizantes simples, compuestos y complejos en la producción de alfalfa. Experiencias en cultivos forrajeros II. CIF-UMSS. Cochabamba-Bolivia. Delgadillo y Blanc (1980) Fertilizantes simples, compuestos y complejos en la producción de alfalfa. Experiencias en cultivos forrajeros III. CIF-UMSS. Cochabamba-Bolivia. Del Pozo, M. (1971) La alfalfa. Su cultivo y aprovechamiento. Ed. Mundi Prensa. Madrid. Urquieta y Blanc (1978) Estudio comparativo de tres sistemas de explotación de alfalfa en dos estados fisiológicos. Experiencias en cultivos forrajeros III. CIF-UMSS. Cochabamba-Bolivia. Richard, K. et al (1979) Formulación de recomendaciones a partir de datos agronómicos. Un manual metodológico de evaluación económica. CIMMYT-México. |
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